Cómo enfrentar el dolor


Como enfrentar el dolor. Dios es amor. La Biblia. Blog para mujeres Cristianas. Devocionales Cristianos

En dos días ya hay que darle la despedida al 2017 y yo estoy como que “¿Cómo que ya se va? Si acaba de llegar, ¿Y donde estaba yo que ni me di cuenta? ¿cómo empezó el año? ¿Y que hicimos en Marzo? ¿Y qué pasó en el verano? Quedan solo dos días en el año solo dos, pero necesito más, más tiempo. Pero no querida, ya no, así que ve despidiéndote.”

Y es que tenía tantos planes para este año, y ninguno de ellos se me dio jajajaja ¡Qué locura! Según mi esposo y yo íbamos hacer planes para comprar o construir una casa, pensamos en hacer algunos cambios en el trabajo, íbamos hacer esto y aquello, y…. nada. Por eso creo que siento que el tiempo no avanzó porque muchas cosas siguen igual. Las cosas pasajeras que no alcanzamos no me deprimen. Me puedo reír en algún sentido de ellas porque mi esposo y yo le pedimos al Señor por ellas y se las entregamos en sus manos, y bueno no se dieron, pero sabemos que Dios continúa y siempre estará en control.

Por otro lado, hay cosas más difíciles de aceptar. Hubieron muchas peticiones hechas con lágrimas, ofrecidas con un corazón confundido y destrozado, y al parecer esas tampoco tuvieron respuesta. Los días pasaban, otro mes se terminaba y continuaba orando y pensando “si no es hoy tal vez mañana, Señor, me responderás mañana.” Pero ese “mañana” este año no llegó. Al escribir esto, se me han empañados los ojos y se me ha hecho un nudo en la garganta. “No llegó, la respuesta no llegó.”

A veces pensamos que tenemos que ser fuertes y si lloramos por una oración que no ha sido respondida entonces estamos pecando porque no creemos en Dios o no aceptamos su voluntad. Pero no es así, el Señor entiende nuestro dolor, Él nos comprende (Hebreos 4:15-16).

“¿Y si entiende entonces por qué no quita lo que nos causa el dolor?”

Antes me preguntaba tanto esa pregunta. Esa pregunta me confrontaba y se burlaba de mí, y me dejaba paralizada. No sabía como responderla. Sabia teóricamente como responderla, mi mente podía racionalizarla, pero mi corazón, ese si que no. En la mente sabía que este mundo está lleno de maldad, que Dios dijo que íbamos a tener tribulaciones, pero Él ha vencido el mundo (Juan 16:33). Mi mente ahogaba la tristeza de mi corazón con ese versículo, pero era solo como un tapón, como un corcho. No permitía que me sanara la tristeza que llevaba por dentro. Mi mente no dejaba a mi corazón desahogarme – “Callate y deja de llorar, Dios dijo que ibas a tener tribulaciones, así Él lo ha querido, así que aguanta. Así es la vida”

Ahora, ahora todo es diferente. He entiendo que el dolor no es lo peor que puede pasar, lo peor es no tener a Cristo. Eso sí que es una tragedia. Y es que a medida que voy conociendo a Cristo, al Hombre que no solo me ama, sino que esta apasionadamente enamorado de mí, veo las cosas diferente. La gente dice que el amor es ciego, pero en realidad el amor, el amor de verdad verdad ve las cosas tal como son. El amor de Cristo no me ciega al dolor y al sufrimiento. Él no me hace ignorar el dolor. No me dice “tú sigue tranquila hacia delante, hay dolor, pero ignoralo porque tú eres fuerte”. No, el amor de Cristo me hace ver y aceptar el dolor. Entiendo y acepto que el dolor es real, pero Cristo también es real y superior a todo. El dolor está aquí por ahorita en mi corazón, pero Cristo también lo está y siempre estará. El Señor reconoce que es difícil. El entiende. Cuando nosotros sufrimos Él también sufre (Isaias 63:9)

Ahora veo el dolor a través de los ojos de Cristo. Entiendo que la paz y el bienestar no se encuentran en la ausencia del dolor sino en Cristo. En Él encuentro todo, pero absolutamente todo lo que este corazón roto necesita. Esta verdad es más maravillosa de lo que pensé. Vivir sin dolor es genial, pero ser feliz en medio del dolor – es una locura espectacularmente maravillosa. Es una felicidad que nada mas podemos experimentar nosotras, La Novia del Príncipe de Paz.

Dios secara todas tus lagrimas Apocalipsis 21:4. Blog cristiano. Devocionales Cristianos

Apocalipsis 21:4 se ha convertido en un pasaje tan especial para mí. Dice que cuando lleguemos al cielo Dios secará nuestras lágrimas. Imaginátelo. Para secar las lágrimas de otra persona tienes que estar bien cerquita, es algo muy íntimo. Imaginate tu rostro en las manos tiernas de Dios mientras Él con todo amor, cariño, ternura, delicadeza pasa sus dedos por tus mejillas y cada una de tus lágrimas las desaparece, sus tiernas manos se las han llevado. Qué escena tan hermosa. Llegará el día que eso literalmente pasará. Mientras tanto, cuando tengo el corazón destrozado y el rostro cubierto de lágrimas, le digo Señor ven, Amado ven, aquí estoy, te necesito, pasa tus tiernas manos por mi rostro y seca mis lágrimas, abraza mi corazón, y restauralo en tu presencia.” Y aunque El Señor hoy no puede secar las lágrimas de mi rostro, sí seca las de mi corazón.

Se acaba el 2017 y la respuesta a mi oración no llegó, pero Cristo siempre llegó. Cuando mas lo necesité, cuando no podía más, cuando sentía que me desvanecía, Él llegó. ¡Él llegó! Y me di cuenta de que Él era la respuesta. Él era mi mañana. Con Él y en sus fuerzas puedo enfrentarlo todo.

Tal vez parece que el 31 no tengas nada por que celebrar. Ha sido un año muy difícil, han habido muchos días lleno de tristeza y dolor. Hoy no te invito a que seas fuerte y pienses en días mejores. Hoy te invito a que ahí donde estés, en lo mas bajo de lo bajo, permitas que El Señor llegue a ti y que pongas sus brazos alrededor de ti. El te abrazará, te secará las lágrimas, te susurrará “Yo entiendo, dejame consolarte”, y su amor será como un ungüento sobre tus heridas.


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