6 Consejos para crecer espiritualmente


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¡Hola! Bienvenida de regreso, ¿Cómo te sientes? ¿No estás feliz después del ultimo blog post? (Si no lo has leído puedes hacerlo al darle un click aquí). Yo estoy, pero uff por las nubes. Es que saber que Cristo, tu sabes ese Hombre que nos ama profundamente, va a terminar lo que ha empezado en nosotras me llena de tanta felicidad. No nos va a dejar a mitad del camino, sino que nos lleva derechito hacia la meta, de su mano, con su amor, y toda gentiliza.

En el blog post anterior desenmascaramos las mentiras del diablo. Tú sabes todas esas que dicen que no vale la pena leer la Biblia, no estamos avanzando, ni creciendo espiritualmente y es mejor que nos demos por vencidas. Pero ya esas mentiras ni nos dan frio ni nos dan calor porque sabemos que son solo eso - mentiras. Nosotras ahora estamos interesadas es en avanzar, crecer, y ver e involucrarnos en lo que Dios está haciendo en y por nosotras.

Hoy quiero compartir 6 consejos prácticos para avanzar y crecer espiritualmente.

1. Depende totalmente de Cristo – es importantísimo que lleves cerquita de tu corazón todo lo que hablamos en el post anterior (Encuentralo aquí). Fija tu mirada en el Campeón que inicio y perfecciona tu fe. Aferrate a Él, descansa en su fidelidad y fuerza. Si tratas de cambiar, crecer, avanzar tu solita vas a terminar frustrada y cansada. Yo sé que todo esto ya lo mencioné anteriormente, pero vale la pena mencionarlo de nuevo porque de Él y solo de Él viene nuestra victoria, por eso dedique un post entero solo para este punto numero 1. No podremos lograr el resto de esta lista si no tenemos como base este paso 1.

2. Ten fe. Cree con toda certeza lo que el Señor te promete en su Palabra. No importa lo que sientas o pienses, debes aferrarte a la Verdad absoluta- Cristo (Jn. 14:6). Cada vez que pienses que no vas a avanzar, que nunca vas a entender lo que lees, que no puedes cambiar debes darte cuenta de que todo eso son ataques del enemigo. Él siempre va a venir con sus mentiras para que desistas en tu búsqueda del Señor. Rechaza todos esos pensamientos y por fe cree solo lo que Dios dice. La fe es la certeza de las cosas que no se ven (Heb. 11:1). Aunque parezca que no pasa nada cuando lees la Biblia por fe cree que sí está pasando algo porque la Palabra de Dios es viva y poderosa (Heb. 4:12). Pon tu fe en Dios quien te dice: Mi Palabra “siempre produce fruto; logrará todo lo que Yo quiero, y prosperará en todos los lugares donde Yo la envíe.” (Isa. 55:11) El caminar cristiano no se basa en sentimientos, sino en fe, fe en la Palabra de Dios, fe en Cristo, fe en su poder para cambiar, restaurar, sanar, y vencer. Dios está cumpliendo y cumplirá su propósito en ti (Sal. 138:8). Creelo.

3. Entregate – sí, entregate por completo al Señor. Entregale tu corazón y tu voluntad para que Él haga en ti todo lo que Él quiere hacer. No le hagas resistencia al Espíritu Santo y a la obra que Cristo está haciendo en ti. Él quiere hacer muchas cosas, pero debes dejarlo. Él es un caballero, no nos toma a la fuerza ni hace nada obligado. Todo lo contrario, desea que te entregues a Él por amor y en confianza. Pídele al Señor que te dé un corazón dispuesto, receptivo, y sensible para dejarlo hacer en ti y por ti lo que Él desea. Él quiere sanarte, fortalecerte, transformarte, limpiarte, pero primero te pregunta: “¿Tú quieres y me dejas hacerlo?”

Dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar (Rom. 12:2).

Dejen que el Espíritu Santo los guie en la vida. Entonces no se dejarán llevar por los impulsos de la naturaleza pecaminosa (Gal. 5:10).

Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón (Mat. 11:29).

Dejen que el Espíritu Santo les renueve los pensamientos y las actitudes (Efe. 4:23).

4. Entiende que es un proceso. Cuando nacemos de nuevo el Señor empieza una hermosa obra de santificación en nosotras. Por eso Filipenses 1:6 dice que Él empezó una obra en nosotras y la continuará hasta que Cristo vuelva. O sea, es un proceso. Como me hubiese gustado darme cuenta de esto años atrás. Me hubiese ahorrado tanto dolor y confusión y frustración. Yo quería cambiar desesperadamente, quería complacer al Señor en todo, y vivir en santidad. Pero yo pensaba que eso era algo que iba alcanzar de un día para otro. Pero el Señor me enseñó lo equivocada que estaba y eso trajo alivio a mi corazón. Me di cuenta por medio de la Palabra que poco a poco, día tras día Cristo me va transformando. Todos los días su Palabra es la comida que me alimenta y ella me fortalece y me hace crecer. A veces nos frustramos porque pensamos que la santificación es como calentar algo en el microondas, pero no es así. Es un proceso que lleva tiempo como cocinar en una olla de cocción lenta. Ten paciencia, El Señor no te dejará sola ni se va a cansar de ti. Él está contigo en cada paso del proceso. Medita en estos pasajes:

(Cristo) perfeccionó para siempre a los que está haciendo santos (Heb. 10:14b).

El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a Él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen (2 Cor. 3:18b).

Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu, va renovándose cada día (2 Cor. 4:16).

Vístanse con la nueva naturaleza y se renovarán a medida que aprendan a conocer a su Creador y se parezcan más a Él (Col. 3:10).

5. Se Activa. Depender de Dios, tener fe, dejar que Él haga su obra en ti debe ir acompañado con un anhelo y una búsqueda de Él. El tercer capítulo de Cantar de los Cantares nos cuenta como la sunamita salió a buscar a su Amado desesperadamente. No descanso hasta que lo encontró, se aferró a Él y no lo dejo ir. No vas a crecer espiritualmente nada más deseando, queriendo, suspirando. No. Debes activamente buscar a Dios. Reconocer tu necesidad de Él y luchar contra la flojera espiritual. Madurar en la fe debe de ser más que un deseo, debe de ser una decisión. Decide buscar al Señor, a pasar tiempo con Él al leer y estudiar su Palabra. Decide apagar el televisor y profundizar en algún tema bíblico por medio de un diccionario o comentario bíblico. Aprovecha bien tu tiempo leyendo un buen libro cristiano de sana doctrina en vez de pasar horas en Youtube o Facebook. El Salmista dijo, “me esforcé tanto por encontrarte” (Sal. 119:10), y “perseguiré tus mandatos” (Sal. 119:32). Él se esforzó y persiguió, no busco a Dios a la ligera. Parece mucho trabajo, y al principio tal vez se te haga difícil, pero a medida que pongas todo esto en práctica veras como las cosas que antes te llamaban la atención pierden interés. Nada se compara con conocer íntimamente al Amado de tu alma, vale la pena el esfuerzo.

6. Deleitate. Disfruta de la compañía del Señor, deleitate en ser la novia de Cristo. Mira, me he dado cuenta de que lo que El Señor más quiere es mi amor y que yo me deje amar por Él. Por eso es que el cristianismo no es una religión, sino una relación y ¡una relación de amor! Tu Novio te invita: “¡Levantate, amada mía! ¡Ven conmigo, mi bella mujer!” (Cantares 2:10). Él te está invitando a vivir y enfrentar la vida con Él. En el cielo habrá una gran boda, Cristo se casará con su iglesia (Apo.19:7). En el cielo nos casaremos con Él y viviremos con Él felices para siempre. Pero esta relación ha empezado aquí en la tierra. En medio de la rutina, en medio de las luchas, en medio de los que haceres de la casa, hoy mismo puedes disfrutar del amor de Cristo. ¡Y cómo Él quiere que lo hagas! En tu caminar con el Señor, deleitate en Él. Disfruta a ese Hombre perfecto que te ama tal como eres, que te defiende, que te consuela, que te fortalece, que te entiende, que te satisface…… bueno la lista es interminable. Al disfrutar y conocer más del Señor tu amor por Él se fortalecerá entonces avanzarás y crecerás espiritualmente. Entonces, el buscar de Dios, leer su Palabra, orar, dejar el pecado, no será una carga sino un placer.

Espero con mucho amor que estas palabras hayan sido de nimo para ti. Sigue adelante. Con Cristo triunfarás, crecerás, avanzarás. ¿Estás lista?

“Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros” Efesios 3:20.




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